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El magnífico edificio que ocupa el Museo Nacional de Arte es sin duda uno de los mayores ejemplos de la arquitectura civil del siglo XVIII en Bolivia y en la zona andina.

Este palacio señorial perteneció a un letrado vecino de la ciudad de La Paz, Don Francisco Tadeo Díez de Medina y Vidango, nacido en esta ciudad en 1725. Reconocido e influyente personaje, se educó en Leyes en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, y ocupó importantes cargos como abogado del Tribunal de la Audiencia de Charcas y alcalde Ordinario de la Ciudad de La Paz en dos oportunidades; murió en 1803 siendo oidor de la Real Audiencia de Chile.

La espléndida edificación dieciochesca de cal y canto que mandara construir Díez de Medina para su residencia está ubicada en el centro histórico de la ciudad de La Paz y ocupa una de las esquinas de la plaza Murillo (antigua plaza mayor). El ingreso principal, ubicado en la calle de la Herrería, hoy Socabaya, presenta una gran portada de piedra que se eleva hasta el tercer cuerpo, tallada y decorada con motivos de estilo barroco mestizo que la relacionan con otras portadas de la ciudad como la de San Francisco, la del antiguo Seminario, la del Palacio de los Marqueses de Villa Verde, la de la Casa de la Villa de París y otras.

En su interior se encuentra un elegante patio rectangular decorado a la usanza de la época, en el que destaca la monumental portada labrada en piedra y decorada siguiendo las características del estilo mestizo, como la inclusión de elementos de la región, en este caso las frutas de papaya en los cuernos de la abundancia que flanquean las columnas de esta portada. En la coronación, una cartela que lleva inscrita la fecha de la conclusión del edificio en el año 1775.

Sus tres plantas, abiertas hacia el patio central, dejan ver la armoniosa arquería de piedra ornamentada con rocallas y trenzas, típicos elementos de la arquitectura andina de fines del siglo XVIII. Complementando el trabajo en piedra de este señorial palacio, y decorando su fachada exterior, destaca una loggia o galería con diez arcos que hace esquina sobre la plaza.
A mediados del siglo XIX, posiblemente la casa fue ocupada por una familia de apellido Arana, de ahí que se la conociera tradicionalmente como la “Casa de los Condes de Arana”. Para fines de siglo en esta amplia casona funcionaron el famoso Hotel Gibert y luego el Casino Español, y pasó hasta su expropiación por diversos propietarios, sufriendo deterioro y alteraciones en su arquitectura original.

En 1960 y ya declarado Monumento Nacional, este importante inmueble pasó a depender del Ministerio de Educación. Entre 1961 y 1965, y gracias al empeño sucesivo del ministro José Fellman Velarde y el entonces concejal Hugo Banzer Suárez, se realizó —a cargo de los arquitectos Mesa-Gisbert— la restauración y adaptación de este monumento destinado al Museo Nacional de Arte.

 

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Museo Nacional de Arte - 2004