PRESENTACION
 
 
Cualquier intento de comprimir una historia como la del cine boliviano que abarca cerca a 100 años dentro de los límites de un artículo conlleva siempre los riesgos de simplificaciones, olvidos o maniqueísmo.   
Por ello en lugar de internarse en los complicados senderos de la lectura crítica parece preferible ensayar una visión global, ordenada y cronológica que pueda brindarle al eventual lector una primera visión panorámica y aproximativa al fenómeno descrito.   
Esa precisamente ha sido la metodología adoptada para esta nota, aguardando permita conocer en sus rasgos más sobresalientes la aventura de nuestro cine.   
Antes de ponernos en camino resulta empero pertinente formular algunas precisiones. Al ser creada en 1976, la Cinemateca Boliviana se impuso como tarea primordial rescatar la memoria audiovisual boliviana. Ese objetivo abarcaba dos tipos de acciones prácticas. Por una parte y básicamente la recuperación de las películas mismas. Por la otra, profundizar la investigación en torno a esa historia todavía reciente y sin embargo asediada ya por el olvido.   
Tres lustros más tarde conocemos mejor qué se hizo y cómo. Las primeras batallas contra la desmemorización han sido ganadas. Quedan otras, pero a partir de lo avanzado podrá afrontárselas sin duda alguna en mejores condiciones.  
                                                                                                                           Pedro Susz