Arcángel
San Miguel
Diego
de la Puente
Siglo
XVII
Oleo
sobre tela 198 x 117 cm
Museo
Nacional de Arte, Bolivia
El tema de los ángeles
aparece en la pintura andina a fines del siglo XVI. Hasta 1660, los ángeles
de la región peru-boliviana no tienen iconografía distinta
de la europea. Tanto las vestiduras como los atributos corresponden a los
empleados en España, Italia o Flandes; así, se repiten muchos
cuadros del arcángel San Miguel portando su tradicional espada,
uniforme militar, casco y rodela y la inscripción "Qui est secut
Deus".
Al buscar los orígenes
de la iconografía que origina esta esplendorosa figura del Jefe
de la Milicia Celestial, encontramos que corresponde a un grabado publicado
en la obra del Jesuita Villalpando denominada "El templo de Jerusalén
. La Puente introdujo variantes tanto en el traje como en la armadura y
el yelmo del arcángel y reemplazó el cetro, que lleva el
grabado de Villalpando, por una palma de victoria. Esta obra nos demuestra
que las fuentes de inspiración para el arte americano no sólo
vinieron de Flandes o Italia, sino de la propia España. Hay también
el curioso hecho de que un pintor originario de Flandes (nació en
Malinas), estudió posiblemente en el taller de Rubens y, en este
caso, en vez de tomar de modelo un grabado flamenco, se inspira en uno
español. Esta obra nació de la imaginación de uno
de los más célebres artistas por su capacidad para crear
nuevos temas. El ángel de La Puente puede ser considerado como uno
de los más importantes precursores de los de Calamarca y de los
cuadros que fueron realizados posteriormente sobre el mismo tema. Diego
de La Puente, que trabajó cuarenta años en los Andes, retomó
este tema varias veces, por ejemplo en la pintura muy similar que se encuentra
en la capilla de la Orden Tercera de San Francisco, en La Paz. En la obra
presentada aquí, el artista ha desarrollado ya un estilo muy personal,
caracterizado por su pincelada rápida, su rica paleta y la elección
de matices que van del verde frío al pardo cálido. Esta pintura
data probablemente de alrededor de 1630, como testimonia el hecho que otra
tela de estilo comparable, San Feliciano, haya sido firmada y fechada en
1634. La Puente es una de las figuras claves en la formación de
las escuelas locales en Trujillo, Lima. Ayacucho, Cuzco, La Paz, Potosí
y Chuquisaca, ciudades a las que lo destinaron sus superiores de la Orden
de los Jesuitas durante el periodo 1620-1662, año en que falleció
en Lima.
TERESA VlLLEGAS DE ANEIVA |